viernes, 23 de mayo de 2014

¿Cuál es el rol de las instituciones educativas en la enseñanza del hacking?

No es sorpresa que, en los escenarios actuales de robos masivos de datos, hacktivistas y “ciberterrorismo”, las instituciones educativas mundiales hayan tomado un participación activa en las capacitaciones formales de individuos con destrezas de hacking en el área informática.
Hoy, ya son cientos las universidades que ofrecen cursos de formación profesional enfocados al “hacking ético”. Sin embargo, aún tenemos pendiente la discusión e incorporación (en algunos casos) de materias sobre aspectos de ética, de responsabilidad social y corporativa y de comportamiento ético en sistemas computadorizados de información.


La realidad es que muchos programas profesionales de certificación en hacking ético no tratan el tema de la ética con la seriedad y profundidad que debieran. Para muchos de estos estudiantes hackear se ha convertido en una norma, nada fuera de lo común. Microsoft, por ejemplo, solicitó a varias universidades alrededor del orbe a que enseñaran a sus alumnos a hackear, con el propósito de que detectaran problemas en el diseño de software y alertaran sobre la existencia de posibles “bugs” o vulnerabilidades.


De igual modo, la agencia Homeland Security del gobierno estadounidense recientemente lanzó una competencia llamada US Cyber Challenge, en la que estudiantes de escuela primaria y superior podrán competir en diversas categorías de hacking, el objetivo detrás de la contienda es permitir al gobierno detectar a nuevos jóvenes talentosos para adiestrarlos en seguridad IT. El problema es que muchas de estas iniciativas carecen de bases y fundamentos alrededor de la ética por lo que existe la posibilidad de que muchos de estos futuros profesionales no entiendan las implicaciones de sus acciones o, en el peor de los casos, se terminan formando parte del problema más que de la solución.


Es claro que, en términos de enseñanza las universidades mundiales tienen ante si la responsabilidad de capacitar individuos en el área de ciberseguridad con principios éticos y de buen comportamiento. Individuos que se mantengan en las esferas del “mundo bueno” y no se vean tentados por las “fuerzas del mal” y grupos extremistas cuyo fin es el cibercrimen.


Como profesional en el área de seguridad IT y profesora, me he encontrado en situaciones en donde es necesario traer a discusión casos reales de ética en informática para educar, capacitar y empoderar a los estudiantes sobre la responsabilidad que conlleva el manejo de ataques de vulnerabilidad y su responsabilidad como usuarios y administradores de tecnologías. Es imperativo dialogar sobre las implicaciones éticas del hacking, así como establecer modelos y marcos de referencia para ser exitosos y proteger a las empresas que, eventualmente requerirán del servicio y talento de estos jóvenes.

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